miércoles, 9 de julio de 2014

Uso de Google Drive en clase 3: Cómo compartir un documento con personas específicas.


Quizás la forma más común y sencilla de ahorrar papel es el de compartir un documento con otra persona o grupo de personas utilizándo el icono azul compartir, en la esquina superior derecha de un documento. Esta es una buena opción si vas a compartir el documento con determinadas personas o grupos de personas que pueden ser agregadas  por  e-mail.

1. Con el documento abierto, hacemos clic en el botón Compartir en la esquina superior derecha

 

2. Esto abrirá la ventana de configuración de uso compartido
 


3. En la parte inferior de la ventana, habrá una caja titulada  Invitar a  personas: .
  
4. Haces clic en la caja y el tipo de  personas o grupos con las que deseas compartir el documento

5. Lo siguiente es hacer clic en el icono de la derecha de la caja para elegir si los usuarios pueden editar, comentar o tan solo ver el documento compartido.

6. Opcionalmente puedes hacer clic en el vínculo Añadir mensaje para incluir instrucciones o información adicional.

7. Por último, hacemos clic en el icono Enviar.

8. Todos los beneficiarios recibirán automaticamente  un mensaje de correo electrónico que indica que el documento se ha compartido con ellos .

9. El documento compartido también aparecerá automáticamente en su lista de documentos en  Google Docs

10. Para los grupos (direcciones de correo electrónico de Google Group), los usuarios sólo recibirán una notificación por correo electrónico. Ojo: El documento no se mostrará en la lista de documentos hasta que se abra por primera vez.


De ahora en adelante siempre podremos volver a la ventana de configuración de uso compartido para cambiar o quitar gente :



1. Hacemos clic en el  icono Compartir de nuevo para volver a la ventana de configuración de uso compartido.

2. Junto al nombre de cada usuario habrá un menú desplegable para cambiar entre se puede editar, podemos comentar, y puede ver .

3. También hay una X que al hacer clic elimina el acceso de esa persona en su totalidad.
 

martes, 8 de julio de 2014

Uso de Google Drive en clase 2: Cómo elegir las opciones para compartir: Editar, Hacer Comentarios y Vista



Cuando se decide compartir un documento a través de Google Drive, se tiene que decidir también cuánto acceso puede tener una persona  a dicho documento. Normalmente, tú puedes elegir un máximo de tres opciones diferentes para el nivel de acceso que das. El acceso que elijas dependerá de lo qué vas a compartir del documento con un alumno y/o compañero.

Puede editar - Si eliges esta opción, permites a otra persona realizar cambios en el documento. Esto es bueno para el trabajo en grupo, donde varias personas están colaborando en un proyecto.


Puede comentar - Si eliges esta opción, entonces la otra persona no podrá editar el documento, sino que sólo pueden dejar comentarios en el documento. Estos comentarios no se imprimen con el documento, pero serán visibles en pantalla. Esto es útil para la revisión por pares, por ejemplo, cuando un alumno necesita a otro estudiante para que lea su trabajo y deje comentarios sobre el mismo. Esto también es una buena opción para evaluar el trabajo por parte del profesor, tanto con el uso didáctico del feedback y la utilización de sus comentarios para evaluar los puntos débiles del trabajo.


Puede ver - Si eliges esta opción, la otra persona sólo puede ver el documento. Esto es bueno para el material que simplemente hay que leer o para los documentos que servirán como plantillas, en los que el usuario va a hacer una copia del documento que luego podrá modificar como propio.

Uso de Google Drive en clase 1: Cómo nombrar documentos y carpetas.







Google Drive ofrece muchas posibilidades  para trabajar en clase o en casa  gracias al intercambio y/o  a diversas opciones de colaboración. Son muchas las herramientas y características que se pueden utilizar solas o combinadas para satisfacer tus diversas necesidades didácticas. Vamos a ver las formas más comunes en las  que Google Drive  puede ayudar a profes  y estudiantes para trabajar en un entorno digital común.

¿Cómo nombrar documentos y carpetas ?

Debido a que muchos estudiantes y profes pueden compartir documentos y carpetas con otros estudiantes y otros profesores, podría prestarse a confusión con rapidez al ver todos los archivos compartidos en Google Drive. Una cosa que facilita las cosas es ponerse de acuerdo para la denominación común de los archivos y carpetas. Se debe vincular el documento a un tiempo (año escolar), a una clase (quizás evaluación), quién lo creó (tu nombre), y lo que es (documento, proyecto, etc).
 
A continuación os presento algunos consejos útiles:

Para los documentos y carpetas, incluir en el nombre: 

  •  El año escolar actual (cuatro dígitos como 2015 para el año escolar 2014-2015).
  •  El período de clase (dos dígitos, como 03 para la 3ª Evaluación).
  •  Tu nombre (apellido y después el nombre).
  •  El nombre del documento o la carpeta.

Por ejemplo, un documento puede ser nombrado: 2014-02- González Luís - Rutina diaria
Una carpeta compartida puede ser nombrada así: 2014-03- Profesor- Nombre de un trabajo concreto

El aspecto más importante de un buen sistema  es que los archivos y los nombres de las carpetas deben tener sentido tanto para la persona que los creó, como para la gente con la que están siendo compartidos.





viernes, 4 de julio de 2014

Acht Esel



Ein Bauer hatte sieben Esel. Er wollte die Esel auf dem Markt verkaufen. Er holte die Esel aus dem Stall und zählte sie: „Eins, zwei, drei, vier, fünf, sechs, sieben.“ Dann setzte er sich auf einen Esel und ritt los, die anderen Esel liefen hinterher. Auf dem Markt zählte der Bauer noch einmal seine Esel: „Eins, zwei, drei, vier, fünf, sechs – da fehlt doch einer!“ Der Bauer stieg nicht ab, sondern zählte die Esel um sich herum noch einmal. Es waren sechs Esel. Der Bauer sagte: „Ich habe nicht richtig gezählt.“ Er zählte zum dritten Mal, aber es blieben sechs Esel. Da erschrak der Bauer und ritt wieder nach Hause. Seine Frau sollte die Esel zählen. Er sagte zu ihr: „Heute früh waren es noch sieben Esel. Jetzt zähle ich nur sechs.“ Die Frau lachte: „Um dich herum sind sechs Esel. Du sitzt auf dem siebenten. Du selbst bist der achte Esel.“


jueves, 19 de junio de 2014

Die Drachenbraut


Es war einmal.
In einem Dorf in Afrika lebte ein Mann, der hatte zwei Töchter. Sie waren beide sehr schön und auch schon alt genug, um heiraten zu können. Eines Tages ging der Vater ins Nachbardorf, wo er seine Freunde besuchte.
Im Dorf erfuhr er, dass der Häuptling heiraten wollte und eine Braut suchte. Als der Mann am Abend wieder nach Hause kam, sagte er zu seinen Töchtern: 
Ich habe erfahren, dass der Häuptling unseres Nachbardorfes heiraten will. Wer von euch beiden möchte seine Frau werden?
 „Ich“,sagte Mpunsikasi, die ältere Tochter. „Gut“, meinte der Vater, „ich will einige Leute aus unserem Dorf bitten, dich zu begleiten. Das ist dann dein Hochzeitszug.“ Aber das wollte die älteste Tochter nicht. Sie sagte:
Nein, ich gehe allein. Ich brauche keine Begleitung!
Darüber ärgerte sich der Vater: „Was sprichst du da? Eine Braut darf nicht allein zu ihrem Bräutigam gehen. Sie muss von einem Hochzeitszug begleitet werden.“ Aber die Tochter blieb starrsinnig und sagte immer wieder: „Nein!“ Der Vater sagte schließlich: „Na gut, dann geh allein zum Häuptling.“

Am nächsten Morgen ging Mpunsikasi los. Aber der Weg war weit. Unterwegs begegnete ihr zuerst eine Maus. „Soll ich dir den Weg zum Häuptling zeigen?“, fragte die Maus. „Geh mir aus dem Weg! Lass mich in Ruhe!“, antwortete Mpunsikasi unfreundlich. Das Mäuschen lief enttäuscht davon und Mpunsikasi ging weiter. Doch bald merkte sie, dass sie sich verlaufen hatte. Sie ging viele, viele Stunden, aber sie fand das Nachbardorf nicht. Nun kam sie an eine Wegkreuzung. Sie wusste nicht, wohin sie gehen sollte. Aber da saß ein altes Mütterchen und fragte freundlich:
 „Soll ich dir den Weg zum Häuptling zeigen?“ Die stolze Mpunsikasi antwortete: „Ich brauche deine Hilfe nicht. Du bist eine alte, hässliche Frau!“ 
Dang ging sie nach rechts weiter. „Das ist nicht der richtige Weg“, rief ihr das gute Mütterchen hinterher. Aber die hochmütige Mpunsikasi lief weiter. Da rief die alte Frau nochmals: „Du gehst den falschen Weg, aber merke dir gut, was ich jetzt sage: Du wirst zuerst an drei lachenden Bäumen vorbeikommen. Du darfst aber nicht mitlachen, sonst wirst du vor deinem Bräutigam erschrecken. 
Später wirst du einen Ledersack mit saurer Milch sehen. Du darfst aber nicht davon trinken, sonst wirst du deinem Bräutigam keinen guten Brotteig machen können. Und zuletzt wirst du zu einem Mann kommen. Er sitzt am Feuer und trägt seinen Kopf unter dem Arm. Du darfst dich nicht zu ihm setzen, sonst wirst du deinem Bräutigam kein gutes Brot backen können.“ Aber Mpunsikasi merkte sich nicht, was die alte Frau sagte. Sie ging weiter.

Bald darauf kam sie zu den Bäumen, die so fröhlich lachten. Da lachte Mpunsikasi auch fröhlich mit. Bald danach sah sie auch den Ledersack mit der sauren Milch. Weil sie großen Durst hatte, trank sie von der Milch. Zuletzt kam sie zu dem Feuer. Dort saß ein Mann, der trug seinen Kopf unter dem Arm. Er war sehr freundlich zu Mpunsikasi. Er sagte:
Setz dich und ruh dich ein Weilchen aus!“ Da setzte sich Mpunsikasi zu ihm. Nach einiger Zeit ging sie weiter. Sie lief noch viele Stunden. Zuletzt traf sie ein Kaninchen. Das sagte:
Du bist nun am Ende deines Weges angekommen. Bald wirst du einen Fluss sehen. Dort steht ein Mädchen und schöpft Wasser. Sei freundlich zu dem Mädchen.“ Aber Mpunsikasi sagte ärgerlich: „Du dummes Kaninchen kannst mir nichts befehlen. Ich mache, was ich will!

Bald kam Mpunsikasi wirklich zu dem Fluss. Am anderen Ufer sah sie das Dorf. Unten am Fluss stand das Mädchen und schöpfte Wasser. „Wohin willst du gehen?“, fragte das Mädchen freundlich. Mpunsikasi rief: „Ich will den Häuptling heiraten. Du sollst dann meine Dienerin sein!“ „Ich werde nicht deine Dienerin“, sagte das Mädchen freundlich, „aber vielleicht werde ich deine Schwägerin. Ich bin nämlich die Schwester des Häuptlings.“ 
Sie führte die hochmütige Mpunsikasi in das Dorf und in ihr Haus. Dort gab sie ihr Mehl und sagte: „Bereite einen Teig und backe daraus ein Brot. Damit sollst du deinen Bräutigam begrüßen. Aber mach schnell, der Häuptling kommt bald nach Hause.“

Lustlos begann Mpunsikasi den Brotteig zu bereiten. Sie knetete und knetete, aber der Teig wurde nicht gut. Nun formte sie ein Brot daraus und schob es in den Ofen. Das Brot verbrannte, doch das war Mpunsikasi egal.

Auf einmal kam ein starker Sturm in das Haus. Es donnerte fürchterlich laut. Aus der Luft schwebte ein schrecklicher, fünfköpfiger Drache hinab auf den Hof.
Das ist dein Bräutigam!“, erklärte die Schwester des Häuptlings. „Geh und begrüße ihn!“ Mpunsikasi war starr und kreidebleich vor Schreck. „Bruder, hier ist deine Braut“, sagte die Schwester des Häuptlings.
Das ist aber eine dumme und hochmütige Braut, die ihren Bräutigam nicht begrüßen will!“, brüllte der Drache ärgerlich.
Da ging Mpunsikasi ängstlich zum Ofen, holte ein Brot heraus und gab es dem Bräutigam zur Begrüßung. Der Drache sah das verbrannte Brot und rief zornig: „Du wirst nicht meine Frau!“ Und er schlug so kräftig mit seinem Schwanz zu, dass Mpunsikasi tot umfiel.

Zu Hause warteten der Vater und die jüngere Tochter Mpunsajano auf eine Nachricht aus dem Nachbardorf. Aber sie hörten nie wieder etwas von Mpunsikasi. Da sagte eines Tages die jüngere Tochter: „Jetzt gehe ich in das Nachbardorf. Ich will die Frau des Häuptlings werden. Vielleicht habe ich mehr Glück als meine Schwester.“

Der Vater war einverstanden und sagte: „Gut, ich werde dir einen Hochzeitszug zusammenstellen.“ Mpunsajano ging einige Tage später in Begleitung ihres Hochzeitszuges von zu Hause fort. Unterwegs begegneten sie auch der kleinen Maus. Die fragte: „Soll ich euch den Weg zum Häuptling zeigen?“ „Ja, bitte“, antwortete Mpunsajano freundlich. Die Maus zeigte ihnen den Weg und sie gingen weiter.

Dann kamen sie auch an die Wegkreuzung, wo das alte Mütterchen saß. „Soll ich euch den Weg zum Häuptling zeigen?“, fragte es. „Ja, bitte, sei so gut“, antwortete Mpunsajano. Da sagte das Mütterchen: „Geht den linken Weg in diese Richtung.“ Nach einigen Stunden kamen sie auch zu dem Kaninchen. Es sprach: „Ihr seid nun am Ende eures Weges angekommen. Bald werdet ihr einen Fluss sehen. Dort steht ein Mädchen und schöpft Wasser. Seid freundlich zu dem Mädchen.“
Hab Dank, Kaninchen, für deinen guten Rat“, sagte Mpunsajano. Bald kamen sie zu dem Fluss und zu dem Mädchen. Es fragte: „Wohin wollt ihr gehen?
Ich bin Mpunsajano. Ich komme aus dem Nachbardorf und will den Häuptling heiraten. Die Leute hier sind meine Begleiter.“ „Dann werden wir Schwägerinnen sein“, sagte das Mädchen und umarmte Mpunsajano. „Du darfst aber nicht erschrecken, wenn du deinen Bräutigam zum ersten Mal siehst.“ „Warum soll ich erschrecken?“, fragte Mpunsajano verwundert. 

Die Schwester des Häuptlings antwortete aber nicht auf diese Frage. Sie führte Mpunsajano in ihr Haus und gab ihr Mehl. Daraus machte Mpunsajano einen herrlichen Teig, formte mehrere Brote und schob sie in den Ofen. Bald duftete es im ganzen Dorf nach frischem Brot. Da kam auf einmal der Sturmwind und mit ihm der fünfköpfige Drache.
Das ist dein Bräutigam!“, sagte die Schwester des Häuptlings. Da nahm Mpunsajano die Brote und ging furchtlos auf den Drachen zu, um ihn zu begrüßen. Der Drache aß ein Brot und war sehr zufrieden damit.
Er sprach: „Dich nehme ich gern zu meiner Frau.“

Im selben Augenblick warf er die Drachenhaut ab und vor Mpunsajano stand ein schöner Jüngling. Er beschenkte seine Braut reich mit Perlen, Armbändern, Ringen und Halsketten. Einige Tage später wurde eine fröhliche Hochzeit gefeiert.

sábado, 17 de mayo de 2014

Empezar a trabajar con Audacity 3: Eliminar el ruido de fondo

Muchas veces las grabaciones que hacemos tienen un molesto ruido de fondo: viento, coches o cualquier otro ruido que merma la calidad de la grabación. Pero no todo está perdido. ¿Cómo?

Pues haciendo `clic´ en la pestaña Efecto y luego en Reducción de ruido... Se abre un submenú como el de la foto de abajo:




Hacemos `clic´ en Obtener perfil de ruido. Entonces Audacity sabrá ya que sonido eliminar. Se puede seleccionar el texto entero, o un trozo donde se encuentra localizado el ruido a eliminar. Antes de dar a aceptar se puede escuchar primero en Vista previa para escuchar como queda sin ruido.

Podemos seguir experimentando con el texto. Por ejemplo, hacemos `clic´ en Efecto y luego en Graves y agudos e ir moviendo los deslizadores para seguir mejorando la calidad del sonido.